Hace un tiempo mi estimado Border arranco con un blog donde se relatan primeras citas bizarras, me pregunto si quería contar alguna historia y obviamente le dije que sí...
Este es el resultado.
Este es el resultado.
Luego de escribir la historia y mandarle el mail a Border, me quede pensando en todo ese bendito ritual de “chamuyar-cortejar” e invitar a salir a alguien.
Son puntos claves y un conjunto de emociones encontradas.
Definitivamente es un choque entre el hombre y sus huevos a la hora conocer y dejarse conocer por alguien…
Definitivamente es un choque entre el hombre y sus huevos a la hora conocer y dejarse conocer por alguien…
- Todo comienza con 46 segundos de charla simpática con una chica. Punto en el cual YA pensamos que “hay onda” y tenemos todas las posibilidades del mundo.
- Después de 8 segundos más de pensar que tenemos posibilidades de conquista viene una negación o un boicot con nosotros mismos que nos hace pensar si la dama en cuestión "es así de copada con todo el mundo o está todo bien nosotros?"... mientras seguimos con la charla.
- Más luego arranca un modo binario de opciones:
- La opción más lógica, es que la chica olfatee la continua y repelente desesperación masculina, ergo se de a la fuga con alguna excusa como “uhhh me deje el gato en el fuego y me tengo que ir” lo que seguramente nos lleva a sentenciar al género femenino con “estas minas son todas unas histéricas!”.
- La otra opción y la menos probable es que la dama se quede hablando de modo afable.
- Seguimos con la charla amena y arranca el tanteo de terreno para ver si estamos yendo por buen camino o si nos estamos metiendo en un terreno pantanoso. (El tanteo consiste en lo más básico del universo, hacer un chiste pelotudo o decir algo con doble sentido y ver si la chica se ríe).
- Tiramos un chiste boludo como “che sabes quién es gorda, tiene bigotes y huele a pescado?? TU VIEJA!”. Lo que general otro binario de opciones.
- La primera variante es una reacción de la chica como “mira mi mamá murió hace 3 años en el estreno del Exorcista 9 por una falla cardiaca y todavía estamos en juicio con el cine…”, la chica da media vuelta y se va, mientras nosotros nos quedamos diciendo “estas minas están todas locas, quien concha las entiende!”.
- La opción menos probable es que la chica responda con una sonrisita como diciendo “que pibe pelotudo pero simpático” a lo que nosotros interpretamos como “esa papá! parece que está todo bien, la seguimos!”
- Luego de seguir con el dialogo, se busca el momento oportuno para invitarla a salir y manejar el miedo al rechazo al mismo tiempo. Esto no lleva al último paso que se ramifica en tres opciones más.
- La chica accede a salir y mientras intercambias teléfono, mail o algo, vamos gritando para nuestros adentros “Vamos que sigo en carrera papá!! Soy EL hombre, EL hombre, soy HE-MAN!!”
- Se te pasó el cuarto de hora, nunca encontraste la forma de invitarla. Pensas que sos un dormido y cuando la vas a invitar a salir te tira un autentico “te quiero, pero como amigo” y te quedas analizando todas las oportunidades que no supiste ver, pero ya es tarde porque entraste al rubro “amigo” del que jamás se vuelve…
- La chica es clara y no te acepta ninguna de las 315 invitaciones, nos quedamos con la sensación de "casi-casi" y nos quedamos diciendo nuevamente un “son todas unas histéricas!” sentenciando al género por no asumir la responsabilidad del rechazo.
(Es la visión masculina que tratamos de dibujar como que no importa, por eso digo)
Tenemos que empezar a ser más sinceros.
Tenemos que empezar a ser más sinceros.
Nos hacemos los capos y la palabra final siempre es del sexo femenino.
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